1.3.Turnismo y fraude democrático
El sistema ideado por Antonio Cánovas, basaba su funcionamiento en el turno pacífico de los dos partidos dinásticos. Los dos partidos pactaban el acceso al gobierno, sin recurrir a los pronunciamientos militares
Para garantizar el turno, se recurría al fraude electoral. El sistema político no utilizaba procedimientos realmente democráticos.
Los caciques locales eran una pieza clave del sistema. utilizados por los partidos para que garantizase la obtención de la mayoría necesaria para gobernar, al margen del electorado. Para ello recurrían a la compra de votos o a la coacción.
El mecanismo del turno se basaba en que, el rey encargaba la información de un nuevo gobierno al partido al que le tocaba. Se acordaba previamente la distribución de los escaños y la lista de diputados, llamada encasillado. Los caciques eran los encargados de ejecutar el acuerdo; para ello se manifestaban los censos, se introducción, papeletas en las urnas, lo que se conoce como pucherazo.
Las listas de diputados estaban formados por miembros de la alta burguesía y la aristocracia, que constituían una oligarquía que monopolizaba los cargos políticos-administrativos y los escaños de las Cortes.
El fraude electoral era una práctica habitual de los dos partidos que se turnaban durante todo el periodo de la restauración, incluso desde que se introdujera el sufragio universal masculino en 1890.
Este sistema se consolidó porque favorecía la estabilidad política. Pero ni las clases medias ni las capas populares se sintieron representadas por el sistema, de modo que se distanciaron de los asuntos políticos.
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